La avena controla tu hambre y tu peso

La avena se come, sí. Es eso que nos dicen que se debe desayunar pero que apetece cero hacerlo y eso que sus beneficios son enormes.

Y es que no creo que comer avena sea algo para todo el mundo, como tampoco lo es para todos los días, porque simplemente nos hemos acostumbrado al dulzor reconfortante del bollo y a no cocinar, nada de nada, sino nos ponen en un concurso de cocina de la tele, claro.

Pues en la lista de cosas que debes probar, voy a convencerte para que la desayunes al menos un día a la semana y además la disfrutes.

Se que pensarás que para tomar avena hay que tener un momento espiritual de los gordos y que esto no es para ti de momento, pero y si te digo que…

  • Controlarás tu apetito por las mañanas en el trabajo o si has ido a primera hora al gym
  • No tendrás que preocuparte de tu intestino, ni cuando llegan las vacaciones de verano
  • Te ayudará a controlar tus niveles de colesterol y azúcar
  • Y que he encontrado una presentación comercial para principiantes…

Confieso que hoy me interesan más los dos primeros puntos porque me traen por la calle de la amargura y es que, no se si os pasa igual, pero si desayuno tengo hambre y sino también.

Os recomiendo comenzar la operación “como tragar el salvado de avena con pasión” un fin de semana. Date tu tiempo para ir al super, mirar “que es eso” y comprarlo.

Si no tomáis más que cereales azucarados, galletas o bollos esto supondrá un gran cambio y vuestro paladar buscará desesperadamente dulzor. Pero, el azúcar oculto en los alimentos en grandes cantidades es uno de los causantes de que ese “cuerpazo” no luzca como debe, y cuando hayas encontrado tu receta perfecta lo recomendarás a los demás como ese guía espiritual que decías no ser.

Mis recetas son

  • Leche y chispis de salvado de avena (Hijas del sol)
  • Las gachas de salvado y nueces o almendras con fruta picada, acompañadas de una infusión de te blanco
  • Las galletas de avena con yogur desnatado y pasas, con una infusión (y turco de cocina)

Las gachas me lleva 10 minutos y las galletas 30, así que los amortizo y me las llevo de tentempié en el bolso.

Anota en tu agenda:

Recetas de avena en desayuno y meriendaGachas: vaso grande de leche desnatada + 30g de copos de avena + edulcorante líquido + cucharadita de canela + 3 nueces + manzana en dados. Cocer la leche, avena y canela hasta que espese para verter en un bol y añadir el resto de ingredientes. Si el sabor aún no te agrada demasiado añade un poco de café a la leche para que te resulte más familiar.

Galletas de avena: 1 huevo + yogur desnatado + 4 cucharadas de salvado de avena molido (espachúrralo dentro de una bolsita cerrada) + edulcorante líquido + ralladura de limón. Mezclamos los ingredientes, reposamos un poco la masa y formamos bolitas con cuchara, porque son poco manejables. Ponemos en una fuente de horno a 180º y a partir de los 10 minutos ir viendo el dorado.
Truco para hornear: poner papel de horno sobre la bandeja y extender la masa. Marcar con el cuchillo líneas verticales y horizontales, dejando las marcas profundas. Después de hornear sólo tienes que “cascas” por las líneas y tendrás unas galletitas cuadradas, finas y crujientes. 


Anímate a mejorar tu alimentación con pequeñas pruebas y verás como poco a poco, comerás mejor y te sentirás mejor.


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